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Los cuándo, por qué y cómo de los defectos en pisos y pavimentos: ampollas, delaminaciones, empolvamiento y mapeo superficial

Tema: PATOLOGIAS
Autor: Ms. Ing. Maximiliano Segerer – Control y Desarrollo de Hormigones
Fecha Publicación: 31/10/2010

En los números anteriores de Hormigonar se estudiaron las causas de fisuración más frecuentes en todo tipo de elementos de hormigón. Además de las patologías ya analizadas, existen otros defectos que son característicos de pisos y pavimentos de hormigón, entre los que se destacan:

  1. Ampollas
  2. Delaminaciones
  3. Empolvamiento superficial
  4. Fisuración en mapa
  5. Decoloraciones y eflorescencias
  6. Alabeo de losas
  7. Desprendimientos (pop-outs) y delaminaciones por durabilidad
  8. Problemas relacionados con juntas
  9. Problemas derivados de subbase o drenajes inadecuados

En el presente artículo se estudiarán las cuatro primeras debilidades superfi ciales, ya que responden a principios muy similares. En todos los casos, su presencia disminuye la utilidad, la estética, la funcionalidad, la vida útil del pavimento y/o la resistencia al desgaste, entre otros, por lo que deben tomarse las medidas necesarias para prevenirlas, las cuales no son complejas pero sí muchas veces olvidadas. Los defectos arriba mencionados están condicionados, entre otros, por los siguientes parámetros:

  • Tareas de terminación superfi – cial: una terminación prematura con el hormigón aún exudando o empleando técnicas inadecuadas provocará, seguramente, debilidades superficiales
  • Exudación del hormigón fresco: una excesiva exudación de agua en la cara expuesta del piso suele traer aparejados ciertos problemas, siendo fundamental su estudio desde la dosificación misma del hormigón, como por ejemplo, minimizando la cantidad de agua de mezclado
  • Condiciones ambientales: al igual que en la fi suración del hormigón fresco y endurecido, las condiciones del ambiente durante la colocación y algunas horas posteriores influencian de manera determinante la calidad fi nal de las superfi cies y su posterior resistencia al desgaste

¿Cómo y por qué aparecen los defectos y debilidades superficiales?

  • Ampollas: las ampollas (fi gura 1) son protuberancias huecas bajo el perfi l en la superficie del hormigón. Típicamente, el diámetro de las mismas es de un centímetro (cm), pero pueden encontrarse de entre 5 mm hasta 10 cm. Las ampollas se pueden formar en la superficie del hormigón fresco cuando vacíos de aire o el agua de exudación ascienden en los hormigones plásticos y fluidos y son atrapados bajo la superficie que ha sido sellada prematuramente durante el llaneado. Este rápido sellado de la superficie (una delgada capa de 2 a 4 mm) ocurre frecuentemente cuando la parte superior de la losa se endurece, se seca o se fragua más rápidamente que el resto del hormigón en el interior de la losa. No es fácil reparar estos defectos cuando el hormigón ha endurecido.
  • Delaminaciones: las delaminaciones (figura 2) son causadas por técnicas inapropiadas en la terminación de las superficies que sellan a ésta y atrapan agua que de otra manera hubiera sido evaporada como agua de exudación. En una superficie delaminada, una capa de entre 2 a 8 mm de espesor de la parte superior se torna más densa y se separa de la losa base. La delaminación ocurre cuando la superficie del hormigón fresco es sellada mediante un alisado con llana mientras el hormigón subyacente está en estado plástico y exudando o aún puede liberar burbujas de aire. Otra causa frecuente es cuando la evaporación rápida del agua de exudación debido al secado de la superficie (condiciones similares a las determinantes para la fisuración por contracción plástica) hace que la misma parezca estar lista para el llaneado, mientras que el hormigón inferior está aún en estado plástico.
  • Empolvamiento superficial: la formación de polvo (figura 3) debido a la desintegración de la superficie del hormigón endurecido se denomina “empolvamiento” o “pulverización”. Es el resultado de una capa delgada y débil llamada lechada, compuesta de agua, cemento y partículas muy finas. Este proceso ocurre cuando se presenta una exudación excesiva y/o se llevan a cabo malas prácticas de terminación superficial. Existe mayor probabilidad de ocurrencia en clima frío, ya que el período que se mantiene el hormigón en estado fresco es mayor, por lo que hay más tiempo de permanencia del fenómeno de exudación. Es decir, la exudación hace que la relación agua/cemento de la zona superficial resulte mayor que la del resto de la masa de hormigón, por lo cual la resistencia de esta zona es menor. El alisado con agua de exudación expuesta sólo mezcla el exceso de agua, haciendo que vuelva a la superficie, y debilita más la resistencia al desgaste, originando la formación de polvo.
  • Mapeo superficial: un patrón de finas fisuras usualmente separadas un par de pulgadas es llamado fisuración por mapeo (figura 4), piel de cocodrilo o afogarado (map cracking o crazing, según su expresión en inglés). Generalmente estas fisuras son poco profundas y no causan problemas de performance a largo plazo. La fisuración en mapa es el desarrollo de una red de finas “cuarteaduras” o fisuras aleatorias sobre la superficie del hormigón, causadas por una contracción por secado excesiva de la capa superficial. Se presentan como áreas hexagonales irregulares con dimensiones de entre 20 y 60 mm. Ellas no afectan por lo general la integridad del hormigón y raramente afectan la durabilidad o la resistencia al desgaste, sólo colectando polvo con el tiempo, no siendo estructurales pero sí antiestéticas.

¿Cómo identificarlos?

En general, todas estas debilidades pueden aparecer a los pocos días del hormigonado o cuando comienza el tránsito a circular sobre el piso o pavimento de hormigón. Las ampollas o delaminaciones van a ir apareciendo progresivamente hasta que con el tiempo se vayan eliminando todas las partes superficiales débiles, independientemente al hormigón elaborado provisto. En todos los casos, las reparaciones son muy difíciles y tienen siempre una gran incertidumbre. Las delaminaciones de la superficie de una losa pueden variar desde algunos centímetros cuadrados hasta un área de metros cuadrados y pueden ser detectadas por un sonido hueco cuando se golpea con un martillo o con una pesada cadena de arrastre. Las delaminaciones aparecen entre dos y siete días posteriores al hormigonado y se manifiestan más severamente cuando el piso se pone en servicio. En el caso del empolvamiento, las características principales de este fenómeno.