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La importancia de pesar

Tema:  EQUIPAMIENTO
Controles de balanzas en plantas de hormigón elaborado
Autor: Luis Mettini – Gerente de El Balancero SRL
Fecha Publicación: 30/05/2005

UN POCO DE HISTORIA

Pesar es tan antiguo como el hombre. No hay actividad en el ser humano que no se mida, pese o cuantifique, hasta las más intrascendentes. El hombre primitivo tuvo que “medir” a su manera para decidir que animal cazar y transportar a su cueva; desde la antigüedad el desarrollo de comercio “pasó” por los platillos de una balanza; hoy no podemos hacer el mas mínimo movimiento en nuestras vidas sino medimos, al igual que hace miles de años (foto 1).

Hormigonar no es tan antiguo como el hombre, pero parece ser que los romanos son los que de una forma más racional realizaron las primeras construcciones civiles y marítimas con mezclas parecidas a lo que hoy entendemos por hormigón. Es interesante recordar la categóricas afirmaciones del arquitecto Marco Vitruvio Polión en su Tratado del siglo I: “junto al Vesubio, existe un polvo (puzolana) que mezclado con la cal (a razón de dos a uno) y áridos puede ser utilizado en las construcciones marítimas y llega a adquirir una duración tal bajo el agua, que ni la fuerza de las olas, ni la presión del agua pueden disgregar la mezcla”. Desde las dosificaciones por volumen de la desafiante cúpula del Panteón en Roma los vestigios hallados de hormigones marítimos de Puertos Romanos de Pozzuoli y Bacoli en el Golfo de Nápoles, hasta el actual hormigón dosificado por peso, estrella en el firmamento de los materiales de la construcción, han pasado casi 2000 años (foto 2).

LA NOBLEZA DEL HORMIGÓN ELABORADO

La breve reseña anterior es útil para darle la importancia que hoy merecen los sistemas de pesaje en la construcción, especialmente en el rubro del hormigón elaborado,  donde se relacionan por definición en las normas estableciéndose en forma exclusiva como aquel “dosificado gravimetricamente”, es decir por peso. También por ser un producto de uso inmediato y porque los ensayos de calidad son a días de su colado (generalmente entre 7 y 28), debemos contar con sistema de pesaje confiables y pedrecibles en su elaboración, para no detectar inconvenientes en forma tardía.

Sabemos la nobleza de esta mezcla que viene elaborando el hombre y de la cual aun no conocemos cuán larga será su vida útil, ya que las más antiguas construcciones Romanas, están hoy en pie como el primer día. En honor a su nobleza debemos hoy elaborar los hormigones más resistentes y durables a partir de cada vez mejores y más rigurosos controles transformándolo en el material construcción del siglo XXI por excelencia.

DE LAS BALANZAS DE BRAZO A LAS CELDAS DE CARGA

La historia de las balanzas en las plantas elaboradoras de hormigón es muy rica, ya que siempre se adoptaron las tecnologías de pesaje más avanzadas y seguras al momento de su fabricación. Los incrementos en la resistencia del hormigón y la reducción en los tiempos de elaboración son necesidades del mercado que han sabido captar los fabricantes de equipos y los sistemas de pesaje de las plantas elaboradoras han evolucionado de acuerdo a ellas.

Muchos recordarán las balanzas de brazo con microswich, para los cortes del sinfín de carga en las de cemento, que cuando pasaba un tiempo sin limpieza perdían sensibilidad, o las palancas de cierre para los áridos, que eran totalmente manuales, donde el plantista no podía tener un segundo de distracción por que sino dosificaba de mas. Posteriormente las balanzas de reloj con sus roturas de vidrio, que con el correr del tiempo endurecían sus delicados mecanismos escapándose cemento o áridos (foto 3).

Hoy tenemos las balanzas electrónicas con celdas de carga (foto 4 y 5), mas seguras, sensibles y confiables, pero como todo instrumento necesita un seguimiento y mínimo cuidado, para que esta avanzada la tecnología no retroceda y se convierta en una simple balanza de reloj con vidrio roto.

LA IMPORTANCIA DE LOS CONTROLES

No solo debemos hacer las calibraciones de las balanzas usadas en la elaboración del hormigón, por el solo acto de determinar los errores que puedan existir referidos a los patrones utilizados, sino que en una calibración bien hecha.